Hoy cumple un siglo del nacimiento de Endre Ernö Friedmann,
un nombre que tal vez no nos diga nada pero que, al revelar su nombre de pila,
Robert Capa, hace que nos venga a la cabeza uno de los más grandes fotógrafos
de la historia. Hace exactamente 100 años de que el díscolo, polémico e
irreverente fotógrafo llegase al mundo. Robert Capa fue uno de los grandes
reporteros gráficos y pocos son los que desconocen su trabajo, un trabajo en el
que fue capaz de crear un antes y un después de su existencia.
Mentiroso, borracho y ambicioso son algunos de los
calificativos que han acompañado siempre a este genio de la fotografía, aunque
la personalidad del autor está ausente de una obra que irradia fuerza, pasión y
amor por el trabajo. Robert Capa estuvo presente en las mayores guerras de su
época, a través de los ojos de su cámara el mundo comprobó los horrores de la
guerra como nunca se había hecho antes.
Robert Capa nació en Hungría en el seno de una familia
humilde. Le tocó vivir de primera mano una situación de crisis y caos que le
llevó a abandonar su país cuando apenas tenía 18 años. Ya en Paris, es el
fotógrafo David Seymour quien le consigue un trabajo como reportero
gráfico en la revista Regards, donde comienza a convertirse en la
importante figura en la que se convirtió años después.
Trabajando desde el bando republicano, la Guerra Civil
Española tampoco escapó al objetivo de la cámara de Capa. En esta guerra fue
capaz de retratar la Muerte de un Miliciano en el Cerro Murciano, una de las
fotografías más importantes y populares de esta época. Pocos son los libros de
historia que explican la guerra vivida en España sin recurrir a esta fotografía
tomada el 5 de septiembre de 1936.
Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Capa viajó a
lo largo de los diferentes escenarios bélicos de Europa sin más arma que su
cámara de fotos. Viajó por Londres, Italia, estuvo en el desembarco de
Normandía llevado a cabo el 6 de junio de 1944. También plasmó la liberación de
Paris y, gracias a su trabajo, obtuvo la Medalla de la Libertad de manos del
general estadounidense Eisenhower.
Robert Capa también supo moverse entre grandes artistas y
entre sus amistades había grandes personalidades como Pablo Picasso, John
Steinbeck y Ernest Hemingway. Su trabajo también le llevó a Hollywood, donde
retrató a las grandes estrellas del celuloide. Tras casarse con la actriz
Ingrid Berman, obtuvo la nacionalidad estadounidense lo que provocó que, por un
tiempo, dejase la fotografía de guerra para dedicarse al glamour americano.
En el año 1954, Capa fue llamado por la revista Life para
cubrir la Guerra de Indochina. Se encontraba realizando su trabajo cuando, el
25 de mayo, mientras acompañaba al ejército francés, pisó por equivocación una
mina antipersona que terminó con su vida.

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