martes, 26 de noviembre de 2013
El Papa Francisco apuesta por una reforma de la Iglesia
El Papa Francisco ha mostrado su deseo de llevar a cabo una "saludable descentralización" de la Iglesia. Durante su primera exhortación apostólica "Evangelio Gaudium", ha defendido que el papado debe sufrir una conversión y que se debe aumentar la responsabilidad de los laicos.
El Santo Padre ve urgente convertir el papado en algo "más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización". Francisco ha recalcado la importancia de involucrar a los laicos en decisiones en las cuales, hasta ahora, han sido mantenidos al margen.
También ha reiterado la necesidad de "ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia", de esta forma apuesta por una mayor relevancia del papel de la mujer en la Iglesia. Francisco también ha solicitado un mayor compromiso por parte de los jóvenes.
El Papa ha calificad de "injusto en su raíz" el sistema económico actual. Asegura que en este sistema, impera la ley del más fuerte en la que existe una "nueva tiranía invisible". Según Francisco, en el sistema económico actual impera "la especulación financiera, una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta".
Sobre el aborto, el Santo Padre ha asegurado que "no debe esperarse que la Iglesia cambie su postura". Afirma que "no es progresista" resolver los problemas "eliminando una vida humana". No obstante, ha admitido que la Iglesia ha hecho poco por ayudar a las mujeres que se encuentran en esta situación, sobre todo a aquellas victimas de violaciones o violencia extrema.
"Éste no es un asunto sujeto a supuestas reformas o modernizaciones. No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana. Pero también es verdad que hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza. ¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?".
Francisco ha definido la Iglesia como "la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas", negando que sea "una aduana". "A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadotes", ha afirmado.
Al Santo Padre le preocupa el hecho de que exista "un cuidado ostentoso de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia", dejando de lado que se produzca "una real inserción" en las necesidades concretas.
El Papa apuesta por una reforma de la Iglesia que conlleve a una mayor ayuda a los más débiles como refugiados, drogodependientes, personas sin hogar o a los ancianos, "cada vez más solos y abandonados".
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